Avión, imaginación o hechos.

Aunque a primera vista parezca que estas palabras no tienen una relación entre sí, la realidad es que entre ellas se guarda un contacto muy estrecho; y es que los tres pueden ser considerados como medios de transporte para llegar a un destino (notar la palabra destino tanto en el sentido culminante de lograr alcanzar una meta u objetivo, como en sentido figurativo y hasta romántico donde el destino es amante de lo que en ocasiones se conoce como casualidad).

Si nuestro sueño es encontrar nuevos horizontes, explorar caminos y mundos desconocidos, el avión parece ser la mejor opción. Incluso en aquellos viajes tediosos, con múltiples escalas, la espera no es tan pesada cuando sabemos que estamos cada vez más cerca de llegar a nuestro destino. No obstante, en muchas ocasiones no es tan fácil poder darse ciertos lujos, ya que los precios de algunos viajes no son económicos de primera instancia; es ahí donde la imaginación puede jugar un papel muy importante, y es que por muy increíble que parezca hay personas que con su imaginación pueden lograr pensar en cosas y lugares que pueden no existir o encontrarse en lugares lejanos, e inclusive se puede lograr la sensación de estar físicamente en esos lugares; los sentidos despiertan al máximo y reaccionan a dichos pensamientos.

sueño_volar

sueño_volar

Ambas opciones son muy buenas para un buen viaje, sin embargo existe una tercera opción de la cual también podemos sacar un buen provecho.

Antes de comenzar, debo esclarecer que no se trata de un regaño o un discurso motivacional, ni nada que se le parezca. Por el contrario, se trata simplemente de recalcar las grandes verdades que trae consigo los dichos, frases e incluso teorías respecto a los efectos que tienen los hechos/acciones sobre nuestro alrededor.

“A cada acción corresponde una reacción” (palabras más, palabras menos), mencionaba el gran Newton en su tercera ley. Y que gran verdad decía.

accion_reaccion

accion_reaccion

Pero no lo dejemos así, veamos un ejemplo por demás famoso en el mundo de la tecnología:

Corría el año de 1983. Steve Jobs y Bill Gates protagonizaron una de las batallas verbales más épicas que pudiéramos imaginar, acusándose y excusándose entre sí de usar sistemas operativos (propiamente, en este caso, interfaces gráficas- GUI por sus siglas en inglés) muy similares.

Está por demás decir que Bill Gates “ganó” ese primer enfrentamiento y es que a pesar de que ambas compañías habían utilizado la misma base de conocimiento creada por Xerox para el desarrollo de sus sistemas operativos, es un hecho que Microsoft logró posicionar su marca en la mayoría de los equipos computacionales del mercado mundial. Sin meternos a asuntos de conflictos personales como competencia o abuso de confianza, debemos decir que las acciones que tomó Bill Gates lo hicieron salir victorioso (y dicho sea de paso, recordamos que él ha sido el hombre más rico del mundo por muchos años) y le permitieron viajar a los anaqueles de la historia.

Así pues, la conclusión es contundente: las acciones son el medio de transporte más poderoso para poder llegar al objetivo del éxito.

face_to_face

face_to_face

 

“El mejor automovilista es aquel que conduce con imaginación. Imagina que su familia va con él en el auto”.
– Henry Ford

Consultor tecnológico. Amante de la tecnología y del desarrollo de nuevos productos y mercados. Creyente en el conocimiento, colaboración, trabajo en equipo y la creación de alianzas para poder generar innovación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *