Espera

Espera un poco, un poquito más…

¿Alguna vez has oído hablar del Test de la Golosina?

Se trata de un gran experimento creado por el psicólogo judío austriaco (una triada fascinante pero que en su momento sufrió humillaciones por movimientos antisemitas) Walter Mischel. El Test de la Golosina, también llamado Test del Malvavisco, es una prueba que pretende identificar los rasgos de autocontrol en las personas. 

El experimento consiste en que el psicólogo entabla conversación con un niño en un salón y, en un momento dado, le indica que va a salir y que le va a obsequiar un dulce que se puede comer en ese instante. No obstante, si el niño es paciente y espera a que el psicólogo regrese, este le regalará un segundo caramelo. 

Un dulce

Un dulce

¿Qué quería lograr haciendo esto? Observar la capacidad que tienen las personas de dominar sus impulsos. Saber si tomaban una decisión basada en un beneficio real y tangible al momento, o si preferían aguardar y ser pacientes ante la expectativa de tener una mejor recompensa al final de su espera. 

Es una sorpresa, para mí,  saber que solamente el 30% de la totalidad de los niños que tomaron la prueba decidieron esperar y recibir un segundo dulce; el resto tomó el primer dulce y se lo comió de inmediato, tal vez por el miedo de perderlo o, al menos, para asegurarlo. 

No obstante, esto no es lo más intrigante. Lo que realmente llama la atención es la serie de estudios que se llevaron, en años posteriores, a niños que habían pasado por la prueba de la golosina. Resulta que los niños que en su momento decidieron aguardar pacientemente la llegada de su segundo dulce, en su edad adulta eran personas con una mayor autoestima, con excelentes perfiles académicos, con altos logros profesionales, con una vida de pareja y amistades más duraderas, en fin, con lo que podría llamarse personas con mayor éxito

Éxito

Éxito

Pero no nos desanimemos, esto no quiere decir que los kilos de dulces que comimos en la infancia nos hayan condenado de alguna forma a situaciones desfavorables, ya que como sabemos estos estudios son indicadores de comportamiento y actitud y no condicionan y mucho menos trazan las acciones de nuestra vida; pero por el contrario, nos hacen darnos cuenta de que hay situaciones y acciones que hemos encontrado en la vida que al tomarlas o rechazarlas cambian nuestro entorno y nuestra forma de ver el mundo. Así pues, la invitación está encaminada a que seamos personas conscientes de nuestras acciones y que seamos más pacientes y tengamos un mayor autocontrol de nuestras emociones para poder tomar decisiones de manera clara y que nos ayuden a lograr nuestros objetivos. 

 

“Quien conquista a otros es fuerte; mas quien se conquista a sí mismo es poderoso.” 
– Lao-Tse

Consultor tecnológico. Amante de la tecnología y del desarrollo de nuevos productos y mercados. Creyente en el conocimiento, colaboración, trabajo en equipo y la creación de alianzas para poder generar innovación.

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